La histórica recepción que la parcialidad de River Plate le brindó a su equipo en el último Superclásico ante Boca Juniors marcó un antes y un después para los organismos de seguridad de la Ciudad de Buenos Aires. Lo que comenzó como una fiesta visual sin precedentes terminó derivando en una resolución drástica por parte del Comité de Seguridad en el Fútbol. Durante el ingreso de los planteles, se registró un principio de incendio en un sector de las plateas que, si bien fue sofocado con rapidez por los protocolos de emergencia del club, encendió las alarmas.
A través de un comunicado oficial, las autoridades determinaron que no se otorgarán más autorizaciones para festejos que contemplen el uso de estos elementos en ningún estadio ubicado dentro del ámbito de la Capital Federal. La medida es de carácter preventivo y se fundamenta en una evaluación integral del riesgo. Según ellos, incluso con los mejores protocolos de contingencia, la acumulación de este material combustible en las gradas genera una amenaza concreta para la integridad física de los asistentes.
La logística de la última gran lluvia de papel
El recibimiento que ahora queda como el último gran hito de esta tradición (al menos dentro de CABA) fue el resultado de un trabajo monumental por parte de la Subcomisión del Hincha de River. Durante tres semanas, voluntarios y socios cortaron manualmente cerca de 52.000 kilos de papel, una cifra que representa el mayor registro de este tipo en la historia de la institución. La organización incluyó la distribución de bolsas en cada asiento para que más de 85.000 personas lanzaran el contenido al unísono, generando una coreografía colectiva que cubrió por completo el césped y las tribunas.
Para garantizar que el partido pudiera disputarse sin mayores demoras tras la salida de los equipos, el club debió alquilar 50 sopladoras industriales y desplegar un operativo especial de limpieza. Sin embargo, la magnitud de la celebración y el incidente posterior en la platea fueron los detonantes para que el Comité de Seguridad decidiera intervenir de manera definitiva.
El fin de una postal histórica del fútbol nacional
La prohibición no solo afecta a la logística de los clubes actuales, sino que golpea directamente en la memoria emotiva del hincha argentino. El lanzamiento de papel picado es un símbolo arraigado en la cultura popular que remite a jornadas imborrables, como la final del Mundial de 1978 en el mismo escenario porteño o la consagración del elenco riverplatense en la Copa Libertadores de 1996. Aquellas imágenes de los jugadores saliendo entre nubes de papel se convirtieron en un sello distintivo de la identidad deportiva de nuestro país ante el mundo.
A partir de esta resolución, los clubes deberán buscar nuevas formas de recibir a sus equipos que no involucren materiales de fácil combustión. La determinación del Comité deja un vacío en el folklore visual de las canchas porteñas, clausurando una etapa donde la creatividad de los hinchas y el riesgo operativo convivieron durante décadas. En adelante, el colorido de las tribunas quedará limitado a otros elementos, mientras los estadios se adaptan a normativas de seguridad mucho más estrictas que las de antaño.